Publicado el Jueves, 26 de Abr de 2012 a las 16:30:58 h.
Remitidos
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¿ESCASA INCIDENCIA DE LOS RECORTES EN EDUCACIÓN EN MELILLA? ¡JA!
Mucho se han encargado de repetir nuestras autoridades educativas –las de aquí y las venidas de Madrid- que los recortes impuestos por el Gobierno para el sector educativo apenas van a tener incidencia en nuestra ciudad. Pero a SATE-STEs las cuentas no le salen.
Aun aceptando que tanto unos como otros tenemos un mismo objetivo, una educación pública de calidad –un verdadero ejercicio de fe por nuestra parte, porque visto lo visto es muy difícil creerlo-, quizá se deba a que partimos de criterios y conceptos distintos.
El Ministerio califica las ratios de nuestras aulas como “altas pero correctas”, amparándose en la mágica y demagógica aritmética de la estadística. Pero en SATE-STEs nos ocupan y nos preocupan tanto el profesorado de las escasas aulas que sólo tienen 23 alumnos como los de las muchas que superaban el antiguo límite de los 27. Igualmente mágico para defender lo indefendible es el recurso del Ministerio a la ratio alumno/profesor. Pero en SATE-STEs nos ocupan y nos preocupan tanto los escasos docentes que tienen sus clases con un solo alumno como los muchos que tienen en cada una de sus sesiones 28, 29, 30 ó más alumnos.
Ya puestos, podrían incluso intentar convencernos que las medidas han tenido una incidencia positiva. Con la varita mágica del Real Decreto el Ministerio acaba de la noche a la mañana con sus prácticas ilegales en Melilla: ya no es ilegal tener 29 ni 30 alumnos en primaria o 36 en secundaria. Es más, habrá quien diga que se ha resuelto el eterno problema de la falta de centros en nuestra ciudad. Nada nos han contado los altos cargos del Ministerio de desdoblar centros, de adaptar otros espacios, de construir nuevos centros educativos. Ya no se ponen sobre la mesa los cientos –muchos cientos- de alumnos que retornan a la ciudad con la crisis, ni el sostenido incremento de la natalidad experimentado en la ciudad desde hace algunos años. Por arte de la estadística y el Real Decreto todos caben. Francamente, nos cuesta ver esto como escasa repercusión.
Además, si tenemos en cuenta que el Ministerio no ha dudado en superar reiteradamente el anterior máximo legal en numerosas aulas ¿qué garantía tenemos de que con las previsibles cifras de nuevos alumnos no se supere el nuevo límite de 30 y 36? Con lo que se nos puede venir encima casi que uno se podría ver tentado a gritar aquello de “Virgencita, virgencita, que me quede como estoy”.
En SATE-STEs nos resistimos a calificar de escasa incidencia que los centros deban cubrir las dos primeras semanas de baja del profesorado con sus propios recursos. ¿Qué es si no que los alumnos pierdan ocho horas de clase de matemáticas –por poner un ejemplo- para ser atendidos por especialistas de latín, dibujo, historia, literatura, inglés, geología…? Y si se nos apura, y tirando de fina ironía, en Melilla tendremos que agradecer al Ministerio esta medida, ya que llevamos todo el curso sin que se cubran la mayoría de las bajas –independientemente de su duración, algunas de largos meses-, salvo las licencias por maternidad. Cúmplase, pues, a rajatabla este punto del famoso Real Decreto y con la misma diligencia con la que sin duda aplicarán las restantes medidas.
También nos dicen que el aumento del horario del profesorado no tendrá repercusión en los docentes de primaria y apenas tendrá influencia en los de secundaria en nuestra ciudad por que ya hay muchos que tienen 20 horas. Lo cierto es que ni son tantos ni son realmente horas de las de docencia curricular obligatoria las que ocupan quienes tienen más de 18 horas, lo que sin duda generará una reducción de los cupos de personal docente. Es muy duro que quienes están día tras día al pie del cañón con las actuales condiciones de trabajo de los docentes además tengan que oír que trabajar más horas y con más alumnos tiene poca incidencia. Y qué decir de la repercusión de las medidas en los no pocos que no podrán soportar las duras condiciones que se nos vienen encima porque simple y tristemente pasarán a ser un número más en las abultadas listas de desempleados de la ciudad. Y también cabe lamentar la incidencia por la reducción de horas que se podrán dedicar a los centros al margen de lo estrictamente docente.
Además, el Ministerio nos escatima la información sobre la repercusión real de esta medida en el número de docentes que pueden no renovar su contrato el próximo curso. Resulta incomprensible que se escude en que no están en condiciones de dar los datos. Mucho nos tememos que esta maniobra oculte una clara intención de desmovilizar a los posibles afectados no haciéndolo público hasta última hora, cuando no quepa capacidad de reacción.
Y, rizando el rizo, nos quieren hacer comulgar con la rueda de que estas medidas no afectarán a la calidad –aunque el Sr. Ministro ya ha manifestado que no afectará notablemente- de la enseñanza. SATE-STEs sólo puede entender estas manifestaciones como producto de un cínico interés. Y esperemos que sea así, porque sin tienen su origen en la ignorancia ¡aviados vamos!
Estas medidas obligan a reaccionar, pues es mucho lo que hay en juego: una educación pública de calidad con unas condiciones de trabajo a su altura.
Por ello, SATE-STEs anima al colectivo docente a sumarse a las movilizaciones de rechazo a estas medidas, entre las que se encuentra la manifestación del próximo domingo, 29 de abril, bajo el lema “Con la educación y la sanidad no se juega”.
El Secretariado de SATE-STEs
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