Publicado el Sábado, 12 de May de 2012 a las 20:25:39 h.
Remitidos
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VA POR USTEDES
No sé como empezar este mensaje que me puse como meta escribir cuando volvimos a casa el pasado miércoles. He pasado días intentando unir las fuerzas necesarias para poder hacer esto que es de obligación vital para nuestra familia.
Mi incursión en la prensa comenzó cuando mi padre me llevaba a una “oficinita” de la Delegación del Gobierno y me ponía a ordenar informes y faxes e incluso me dejaba teclear en su modernísima máquina de escribir mis redacciones del colegio. Mas tarde, me llevaba como acompañante a las fiestas aniversario del diario ‘Melilla Hoy’ y me permitía conocer a esos que hoy sois mis compañeros.
Salva Ramírez (qepd) y su hija, nuestra comapañera María José
Hace once años comencé a trabajar en Televisión Melilla y desde entonces hasta el martes pasado mi padre fue mi maestro. Me enseñó a controlar los nervios ante las cámaras de un informativo que veinte años atrás presentaba él mismo bajo las órdenes de otro que hoy se encuentra a su vera, Paco Platero. Me inició en el noble arte de la tauromaquia para que supiera qué preguntar a un matador cuando acaba su faena. Me calmó mis opiniones, algunas veces equívocas sobre el trabajo y la vida en los medios de comunicación y finalmente me dejó volar para convertirme en su compañera.
Mi padre se marchó el martes, echando su último hálito de vida sobre mis manos que agarraban las suyas, intentando que me dejara su pluma entre los dedos. Se fue mientras mi hermano le sujetaba el pecho haciendo un esfuerzo desesperado y conseguido de llevarse toda la fuerza de su corazón.
Supe desde el minuto siguiente que la despedida de mi padre no tendría parangón con nada de lo que yo he vivido, pero os aseguro, compañeros, que no me esperaba tal cosa.
Hay muchas personas que pasan por un momento parecido al mío y creen que por más que te trasmitan sentimientos de pésame tu dolor queda intacto y si cabe se acentúa más. No es verdad. Yo no pude contar las personas que nos acompañaron en ese maldito y de silencio atroz camino que va del tanatorio a la iglesia, a las cinco de la tarde, como el poema de Lorca. Yo no se cuantos besos recibí, cuantos abrazos calentaron mi cuerpo roto, cuantas flores llevaba mi padre, cuantas almas entristecía….no lo sé, pero sentí en aquel momento un consuelo infinito.
No soy capaz de nombrar a cada uno de vosotros que en un momento tan intenso secasteis mis lágrimas así que permitidme que me quede con todos y cada uno de los artículos que habéis publicado en vuestros diarios, por las palabras de las radios, por las imágenes….las fotos de Facebook, las llamadas de teléfono a mí y a los míos, las coronas de flores, la entereza de mi familia y la solidaridad y cariño de mi otra casa, Inmusa. Hoy puedo recordar el rostro de mi padre vestido de campero, retransmitiendo los toros, en la feria, conmigo y no la que dejó al partir. Habéis borrado esa terrible imagen de mi corazón.
En cada una de mis palabras, de mis imágenes en Televisión Melilla, en todos los minutos de mi vida a partir de hoy estará la sonrisa inmortal de aquel señor con bigote, moreno y con hechuras de torero que marcó mis días para siempre dejándome la mejor de las profesiones, la que se vive con pasión y entrega, la comunicación.
Levantad vuestras copas de Rioja al cielo, brindad con fuerza y al tragar pensad que Salva Ramírez levanta la suya entonando un fuerte y eterno: “VA POR USTEDES”.
María José Ramírez Berenguer
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