Red de portales: www.meliya.com | www.infomelilla.com | www.fotomelilla.com | foro meliya.org
Nosotros Contactar Anunciarse Colabora Aviso Legal
Domingo, 26 de May de 2013 

 





Publicado el Jueves, 5 de Jul de 2012 a las 15:42:09 h.
Opinión

Remitidos


Remitidos Remitidos

CRÍMEN DE LESA CIUDADANÍA

Voy a ser directo. Nunca antes, en democracia, 7 meses de Gobierno habían supuesto tanta agresión y regresión en derechos sociales y ciudadanos. Mariano Rajoy ha logrado en 7 meses que España y los españoles retrocedamos prácticamente 30 años al poner en jaque todo el sistema del Estado del Bienestar que tanto nos ha costado construir entre todos.
Los ciudadanos hemos asistido atónitos, viernes tras viernes, semana tras semana, a cómo se nos ha ido suministrando altas dosis de recortes en nuestros derechos constitucionales sin anestesia alguna. Hemos pasado del “no os preocupéis, que si ganamos las elecciones en unos meses frenaremos todos los males de este País sin tocar los impuestos” al “no os preocupéis, que la situación la controlaremos a base de impuestos y recortes sociales”. Lo cierto es que la preocupación crece, la crisis y la destrucción de empleo no frena y los recortes aumentan tras cada reunión del Consejo de Ministros. Lo estamos viendo, no existe el milagro Rajoy, a pesar de haber jugado durante meses a derrocar al anterior Gobierno como antesala a una salida inmediata a la crisis económica irreal y ficticia.

Es para archivo histórico de afirmaciones desleales las palabras que el Ministro Montoro realizó en los pasillos a una Diputada Canaria durante el Gobierno socialista: “Dejemos que España se hunda, que ya llegaremos nosotros para levantar todo esto”. Mientras el Gobierno anterior luchaba por evitar el rescate financiero y garantizar la protección social de los más débiles, el que hoy es responsable de nuestras cuentas económicas, ni más ni menos, pensaba en cómo lograr un acceso por vía rápida al Gobierno del Estado. Estos son quienes hoy nos gobiernan, quienes por este camino único de los recortes sí que nos hundirán.

Primero fue la supresión de las ayudas a alquiler para jóvenes. Después, la imposición de las subidas desorbitadas de tasas universitarias y recortes drásticos en ayudas al estudio. Inmediatamente después, recortes en la plantilla de profesores y de médicos. A la semana, se suprimió el Plan PREPARA por el que se dan ayudas a quienes hayan agotado el subsidio por desempleo. Días después, copago sanitario para todos los ciudadanos. Y desde ayer, al Gobierno se le ocurre imponer que quien quiera ayudas a la dependencia tendrá que pagarlo o avalarlo con su vivienda. Como si ya no estuviéramos suficientemente hipotecados. Las próximas semanas-no lo dudo- subida del IVA, luz, gasolina, recortes en el salario de los funcionarios, manoseo de las pensiones, etc. Todo esto con el pretexto de que el País necesita ahorrar. Sí, ahorremos, pero no a costa de los que peor lo están pasando.

Sinceramente, creo que esto va más allá de los recortes. Se trata de un cambio de sistema, de un verdadero crimen de lesa ciudadanía. Asistimos a la imposición de un modelo de Estado neoliberal en el que sálvese quien pueda pagar. Ejemplo de ello es que se fríe a los ciudadanos a base de impuestos y recortes, mientras que a los defraudadores y delincuentes se les aplica una amnistía fiscal o a los bancos causantes de esta masacre económica se les rescata con 100 mil millones de €, mientras que los ciudadanos sin empleo y con hipotecas sólo les queda encomendarse a la suerte o a la pensión de sus mayores, que ya de por sí están mermados.

Hasta el colectivo de inspectores de Hacienda han puesto el grito en el cielo afirmando que se recauda menos porque desde que se aprobó la amnistía fiscal se han recaudado 3.500 millones de euros menos por el desmoronamiento de la conciencia fiscal de los contribuyentes que ven cómo se amnistía a los defraudadores fiscales.

No es catastrofismo, es lo que publica, semana tras semana, en el Boletín Oficial del Estado un Gobierno sin liderazgo serio y creíble. Si al azote de los recortes al que estamos sometidos los españoles, tenemos que sumar la falta de liderazgo y la imagen seriamente dañada del Presidente Rajoy, entonces los azotes caen con más dureza. No da la cara. Apenas comparece ante los medios de comunicación, incluye huye de ellos. Permanentemente realiza declaraciones elusivas y encubridoras intentando peligrosamente distorsionar la realidad con eufemismos: Llamar al rescate ayuda financiera no era algo muy distinto de llamar reformas a los recortes, decir que se va a facilitar la contratación cuando lo que se facilita es el despido, o que se adoptan incentivos fiscales para recaudar más cuando lo que se está haciendo es perdonar impuestos a los defraudadores. La osadía trasciende las fronteras nacionales y cada vez copa más críticas en las portadas de la prensa internacional.

Todos recordamos la campaña de 2008 (cuando comenzó la crisis económica) con la niña de Rajoy a la que puso como ejemplo de la niña que le gustaría que viviera en España, con educación pública y gratuita a su alcance, incluso en inglés, con sanidad pública universal y gratuita, con empleo y vivienda dignos y accesibles, pues bien, hoy esa niña renunciaría con seguridad a ser familia suya, ya que todo lo que prometió en la oposición lo ha incumplido en tan solo siete meses, cargándose todos los avances sociales en 30 años de democracia.

Ninguno de sus predecesores en la Presidencia del Gobierno han sido ni creo que sean capaces de superar en el futuro, este fatídico récord.

La salida de la crisis económica no pasa por hacer recaer todo el esfuerzo fiscal en las clases medias y bajas y apostar únicamente por la vía de la austeridad. La austeridad por la austeridad es aberrante, moral y económicamente, y está causando daños casi irreversibles en nuestro Estado social. La austeridad debe ser aplicada en función de su eficacia para corregir a corto plazo el desequilibrio fiscal y para sentar las bases de una nueva etapa de crecimiento. Es decir, para lograr que la economía vuelva a funcionar y garantizar la sostenibilidad de nuestros servicios públicos.

Es tremendamente injusto atribuir desde la honestidad a funcionarios, interinos, obreros, estudiantes, pensionistas ser causa del déficit. Son los damnificados. Los causantes tienen nombres y apellidos: bancos y entidades financieras, burbuja inmobiliaria, especuladores en los mercados, defraudadores, corrupción política, despilfarro de recursos públicos, etc.

La inmensa mayoría de los ciudadanos no somos responsables de la creación de esta atroz crisis económica, pero este Gobierno pretende que seamos los únicos responsables de la salida de la misma. No es justo.

Amin Azmani

Remitidos
Gestores de información:                          

Otras opiniones
PORTADA | LOCAL | DEPORTES | EDITORIAL | OPINIÓN | REPORTAJE | aviso legal | contactar | ayuda | colaborar | anunciarse