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Martes, 2 de Sep de 2014 










Publicado el Lunes, 20 de Ago de 2007 a las 19:36:30 h.
Reportaje

Viviendas para el verano: como sobrevivir al calor y no morir en el intento

Si no se dispone de aire acondicionado y los ventiladores son insuficientes para refrescar la casa, existen otras opciones baratas.

Crear corrientes de aire, una elección adecuada de materiales y la correcta combinación de agua y plantas, son algunos de los remedios más caseros para combatir el calor, de puertas adentro.

Si no se dispone de aire acondicionado y los ventiladores son insuficientes para refrescar la casa, existen otras opciones baratas, naturales y sencillas de aplicar en cualquier hogar, para lograr bajar la sensación de calor y la temperatura acumulada. Manuel Martínez Córcoles, subdirector de la titulación de Ingeniera Técnica de Diseño Industrial del CEU Cardenal Herrera, hace algunas recomendaciones para refrescar la casa, “cuando ya no podamos intervenir en el diseño de la vivienda”.
No todo el mundo tiene aire acondicionado / Autor: ARC


El primer recurso es aprovechar y crear corrientes de aire “desde los puntos más extremos de la casa abriendo ventanas y puertas, sin que haya ningún impedimento de por medio, que frene la corriente”. Martínez Córcoles recuerda que para que tales corrientes sean efectivas, hay que asegurarse de que el aire que entra procede de una zona “fría”, como por ejemplo los patios con sombra, bajos, galerías, o fachadas orientadas al norte. Si, además, bajamos todas las ventanas y persianas orientadas al sur “impediremos la entrada del sol cuya luz es energía y, por tanto, calor”.
Esta es la vivienda ideal pero... / Autor: ARC


El uso de toldos es otro de los remedios tradicionales que ha evolucionado hasta llegar a “materiales con una composición que repelen las radiaciones y la altas temperaturas”. Asimismo, el profesor de Diseño Industrial del CEU Cardenal Herrera apunta que para la protección de ventanas, uno de los mejores sistemas son las llamadas ‘mallorquinas’ o contraventanas con lamas que se colocan en el exterior, se orientan y permiten el paso del aire.
La casa tiene que ser fresca / Autor: ARC


A falta de ‘mallorquinas’ una buena alternativa son las clásicas persianas de las que se fabrican huecas y rellenas con un aislante térmico, cuya función es similar. Martínez Córcoles también recomienda sustituir las persianas de metal que se recalientan con el sol, por otras de madera o de doble vidrio que impiden el paso del calor. Para las ventanas y puertas exteriores, “también ayudan, y mucho, los cristales con tratamientos térmicos especiales para que reflejen la luz y el calor, su aspecto es ahumado pero son muy efectivos” puntualiza Martínez Córcoles.
Todo abierto y cómodo, cuantos menos cacharros, mejor / Autor: ARC


Combinación
La combinación de vegetación y agua es uno de los recursos más antiguos para conseguir ambientes refrescantes. “La humedad relativa favorece la sensación de calor, pero si hay presencia de agua, ésta tenderá a evaporarse, absorberá energía y bajará los grados de la estancia” explica el profesor del CEU Cardenal Herrera, quien se remite “a la sabiduría popular, a los patios de cualquier casa andaluza para ver fuentes que pulverizaban agua”.
Por el contrario, no es aconsejable la vegetación o un número considerable de plantas en una habitación o estancia cerrada, ya que contribuyen a elevar la humedad relativa del aire.
Las viviendas tienen que ser para el verano / Autor: ARC


Una buena idea es colocar enredaderas en el lado exterior de las paredes que reciben de forma directa el sol. Es preferible que no sean de hoja perenne para que en invierno, al no tener hoja, produzca el efecto contrario al no poner impedimento al sol, con el consiguiente calentamiento natural de la casa, para combatir el frío.

En cuanto al mobiliario, Martínez Córcoles aconseja huir de los enseres de color negro ya que “absorben todas las frecuencias de la luz y esta energía es posteriormente devuelta en forma de calor”. Aunque los textiles también han evolucionado hacia materiales servibles para cualquier estación, para el verano sigue siendo recomendable el uso de cortinas finas y colores claros.

En cuanto a los materiales, en zonas de altas temperaturas, se aconseja la utilización de piedra que no se caliente al sol, como es el caso de las calizas de gran porosidad, concluye el profesor de Diseño Industrial del CEU Cardenal Herrera.

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