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Viernes, 10 de Sep de 2010 




Publicado el Sábado, 20 de Oct de 2007 a las 14:20:34 h.
Entrevista

Rafael Calduch: “Melilla puede canalizar parte de la ayuda al desarrollo de la UE a Marruecos y convertirse en un auténtico polo de desarrollo”


Rafael Calduch, Catedrático de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid y
Rafael Calduch Cervera, Catedrático de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid y Presidente de la Asociación de Análisis Estratégico Internacional (AEI), es el encargado de formar a los alumnos del I Curso Superior de Política Euromediterránea en temas relativos a las políticas comunes y sectoriales de la Unión Europea, así como el rumbo que debe seguir la propia UE, su ampliación y profundización. En su opinión Melilla “es una ciudad idónea para desarrollar programas de aplicación microsocial de la Política de Vecindad”.

-Melilla, por su enclave geográfico, ¿qué papel puede jugar en el desarrollo de la Política de Vecindad y Cooperación Euromediterránea?

Melilla puede desempeñar un papel clave en la Política de Vecindad que se ha establecido entre la UE y los países del Norte de África, especialmente Marruecos, ya que constituye un enclave de la Unión Europea en el propio corazón de este país y, por tanto, la frontera más próxima a través de la cual se puede canalizar una parte significativa de la ayuda al desarrollo y del tráfico financiero que desde la UE se destine a Marruecos, así como del flujo comercial entre las economías de ambos países. En definitiva, Melilla podría convertirse en uno de los principales polos de desarrollo de la UE en Marruecos.

-¿Pasa el futuro de las relaciones comerciales entre la Unión Europea y los países mediterráneos por el desarrollo de la Política de Vecindad y Cooperación al Desarrollo?

La Política de Vecindad y de Cooperación al Desarrollo son políticas compartidas entre la UE y los países miembros, mientras que la política comercial es exclusiva de la UE. Ello significa que las primeras serán decisivas para mejorar las condiciones de competitividad de los productos y servicios marroquíes en el mercado europeo en un futuro próximo. No obstante, la política comercial seguirá, como hasta ahora, condicionada no sólo por razones políticas, estratégicas o de vecindad sino, y sobre todo, por el resultado de las grandes negociaciones comerciales que se realizan a escala mundial en el marco de la Organización Mundial de Comercio, como la ronda Doha, y de la propia evolución económica que experimente la UE. La conclusión resulta obvia, las Políticas de Vecindad y Cooperación al Desarrollo no siempre serán coincidentes con la política comercial de la UE.

-El proceso de Barcelona se puede afirmar que no ha cumplido con las expectativas creadas. ¿En qué medida es previsible que las nuevas Políticas de Vecindad superen lo acordado en ese proceso de Barcelona?

El proceso de Barcelona se adoptó en 1995 con unas expectativas, tal vez, demasiado ambiciosas habida cuenta de las circunstancias internacionales y de la propia UE en las que surgió. Sin embargo, no se puede sostener que haya sido un fracaso por varias razones. En primer lugar porque, efectivamente, potenció las relaciones euromediterráneas mucho más de lo que había ocurrido durante la década precedente. En segundo término porque planteó una estrategia de la UE para toda la región mediterránea en lugar de la estrategia país por país que había caracterizado la proyección exterior de la CE y, finalmente, porque trascendió la dimensión exclusivamente económica para incorporar también las dimensiones política, de seguridad, social y cultural. Todas estas aportaciones de la experiencia extraída desde la Conferencia de Barcelona han sido la base desde la que se ha estructurado la Política de Vecindad, sólo que ésta no se ha limitado al área euromediterránea sino que se ha extendido a otras regiones como Centroeuropa, el Cáucaso o Asia Central.

-Dada la actual situación internacional, ¿cómo se presenta de factible que las Políticas de Vecindad contribuyan a generar progresos y estabilidad en los países de la zona?

La Política de Vecindad tiene como finalidad básica estabilizar política, social y económicamente a los países que constituyen el entorno geoestratégico más próximo a la UE para ello es imprescindible contribuir al desarrollo integral de dichos países y mantener con ellos un sistema privilegiado de relaciones que permita integrarlos en un sistema regional pacífico, seguro y próspero.
Sin embargo, como se puede apreciar claramente en Oriente Medio, para que la Política de Vecindad tenga pleno éxito en sus objetivos básicos es necesario que se alcance un entendimiento con las grandes potencias, Estados Unidos y Rusia fundamentalmente, que también tienen intereses y objetivos propios en las zonas de aplicación de la Política de Vecindad.
Semejante entendimiento no siempre es fácil de alcanzar, como se pudo apreciar en la invasión iraquí de 2003 o actualmente en el caso de la nuclearización iraní, pero cuando se logra arroja importantes resultados. El ejemplo más significativo es la actuación del “cuarteto” (ONU; UE; Rusia y Estados Unidos) en la solución pacífica del conflicto palestino-israelí.
Por ese motivo, es previsible que la Política de Vecindad tendrá ritmos de aplicación y resultados diferentes según las zonas de aplicación. El Magreb es, probablemente, el área en la que los resultados de la Política de Vecindad tendrán unos efectos de progreso más rápidos y visibles.

-¿Qué papel puede jugar Melilla en la búsqueda de ese progreso y estabilidad?

Como ya he señalado, Melilla constituye una ciudad de proyección de la realidad europea en Marruecos pero también un área de cooperación económica y entendimiento social y cultural con la población marroquí de la región de Nador. Es, por tanto, una ciudad idónea para desarrollar programas de aplicación microsocial de la Política de Vecindad con Marruecos, porque uno de los mayores riesgos de esta política y que, en buena medida, ha sido una de las principales causas de los limitados éxitos del proceso de Barcelona, radica en la formulación de grandes principios y estrategias internacionales que luego no logran traducirse en proyectos locales verdaderamente eficaces para lograr mejorar las condiciones económicas y sociales de las poblaciones a uno y otro lado de las fronteras de la UE con sus países vecinos.
Melilla cuenta con una probada experiencia de cooperación hispano-marroquí tanto el contexto económico, como social y cultural, por eso debería ser priorizada en la aplicación de programas microrregionales de desarrollo conjunto con Marruecos en el marco de la Política de Vecindad con este país.

-¿Cómo valora este tipo de iniciativas puestas en marcha por FHIMADES, tanto desde el punto de vista de la formación académica en cuestiones euromediterráneas como en la mejora y profundización de las relaciones con países como Marruecos?

Una de las principales razones por la que los proyectos locales no terminan recibiendo los fondos o la asistencia técnica europea, radica en el desconocimiento que tanto entre los países miembros como entre los países vecinos de la UE se tiene de las convocatorias, las condiciones y los procedimientos establecidos por Bruselas para la concesión de esas ayudas.
Cada año, millones de euros se quedan sin asignar a proyectos de cooperación al desarrollo o siendo asignados no se logran desembolsar en su totalidad, sencillamente porque no se presentan tales proyectos o las propuestas no reúnen los requisitos legales o técnicos fijados por la UE. Por ejemplo, las ayudas a los pequeños o medianos empresarios para llevar a cabo proyectos de mejora de sus instalaciones, la modernización de sus bienes de equipo, etc. requieren un mínimo de organización entre ellos para que puedan presentar propuestas colectivas.
Yo creo que la iniciativa de FHIMADES es un primer paso en el camino correcto. Se trata de una primera aproximación a la política euromediterránea de la UE pero hecha con el rigor que exige la universidad y, al mismo tiempo, aplicada a las necesidades de una ciudad como Melilla y su entorno marroquí. Pero es evidente que a esta primera iniciativa, que facilitará entender mejor los objetivos y los instrumentos macrointernacionales que incluye la Política de Vecindad, deberán seguirle otras muchas iniciativas posteriores que desciendan al terreno concreto de las necesidades de los empresarios y la población hispano-marroquí. Estoy convencido que la tarea de FHIMADES viene desarrollando y de la que forma parte esta iniciativa, se v a potenciar en los próximos años.

-Usted ha sido uno de los profesores que durante este fin de semana ha impartido sus clases en el I Curso Superior de Política Euromediterránea. ¿Sobre qué han versado?

Mi participación ha constado de dos partes: una primera que se ha centrado en la Política de Cooperación al desarrollo y los principales instrumentos que la UE ha articulado para llevarla a cabo. La segunda parte ha tenido una dimensión más práctica y ha consistido en la aplicación del índice de inseguridad política de los países como un instrumento para evaluar los principales obstáculos de naturaleza política que presentan algunos países a la hora de poder aprovechar la ayuda al desarrollo que reciben tanto de la UE como de otros organismos internacionales.

-¿Qué tipo de formación cree que adquirirán los alumnos que están tomando parte en esta actividad formativa de FHIMDADES? 

Una formación que conjuga los análisis teóricos macrointernacionales que inciden y condicionan los procesos de cooperación comercial y el desarrollo, especialmente en las relaciones con la UE, con una aproximación práctica a algunos de los principales instrumentos que es necesario conocer y aplicar a la hora de concretar los proyectos de colaboración en el desarrollo hispano-marroquí.

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